Lejos de ser un aceite reservado exclusivamente para ensaladas o tostadas, el virgen extra muestra una gran versatilidad también en la cocina caliente.
Todavía persiste la idea de que el aceite de oliva virgen extra es «demasiado bueno» para freír. Sin embargo, su composición lo convierte en una grasa culinaria muy interesante para diferentes técnicas de cocina cuando se emplea correctamente.
El AOVE puede utilizarse para saltear, guisar, hornear y también para freír. Además de su comportamiento frente al calor, aporta algo que otras grasas más neutras no ofrecen: sabor y personalidad. Una fritura bien ejecutada puede beneficiarse tanto de su calidad como de sus matices aromáticos.
Como en cualquier uso culinario, es importante evitar sobrecalentamientos innecesarios, conservar el aceite adecuadamente y adaptarlo al tipo de elaboración. El virgen extra no debe verse como un producto que haya que reservar para ocasiones especiales: su mejor lugar está en la cocina de cada día.
Utilizar un AOVE de la DOP Poniente de Granada en recetas tradicionales es, además, una forma sencilla de unir cocina saludable, producto local y patrimonio gastronómico.